Gestión de residuos

En general la imagen negativa asociada a la basura se debe al frecuente mal olor causado por el crecimiento de microorganismos en residuos alimenticios. Cuando la basura es incinerada, la liberación de olores ocurre en los pasos previos al horno de incineración, es decir, cuando esta es movida entre contenedores, o los contenedores son abiertos. Durante estas etapas es difícil cerrar el proceso y evitar fugas de aire contaminado. Los problemas generales se muestra en la figura inferior:General waste incineration process

Los contenedores de basura se tienen que mantener y vaciar frecuentemente para reducir el olor. Si el contenedor almacena grandes cantidades de desechos y no es sellado debidamente, el olor en las zonas proximas es considerable, siendo especialmente importante cuando se trata de desechos orgánicos que no han sido recogidos por razones logística. Para cantidades pequeñas de basura, el olor que se genera se puede enmascar en mayor o menor medida para así evitar quejas

Los olores se convierten en un problema cuando se liberan en grandes cantidades y cerca de personas. En las plantas de gestión de residuos, todos los camiones de basura tiene que descargar los desechos en grandes contenedores de almacenamiento, y el proceso que involucra el transporte de basura en el interior de la planta también libera olores, especialmente si se emplea una cinta transportadora

En las plantas de almacenamiento interno se acumulan cantidades variables de residuos con la finalidad de garantizar una alimentación continua para la incineración. En este punto, la basura se maneja en grandes habitaciones semi-abiertas en las que el aire se altera por la basura que cae, por el movimiento de grúas y los flujos de convección. Estas salas tan grandes son difíciles de cerrar y necesitan estar semiabiertas para permitir tanto una carga fácil como su manejo y para limitar la propagación de olores, los residuos pueden ser tratados en el tanque o desplazados con enormes sistemas de ventilación.

Salas semi abiertas para el tratamiento de residuos

Existen varias estrategias para reducir el número de quejas relacionadas con los  malos olores y mejorar las condiciones de trabajo:

  • Cerrar el proceso y tratar los gases que se liberan durante el mismo
  • Tener un ciclo corto de tratamiento de basura
  • Mantener el proceso lejos de zonas residenciales, reduciendo así las quejas
  • Eliminar microorganismos causantes del mal olor

En la actualidad son muy pocas las tecnologías disponibles para reducir olores en grandes salas. Los procesos de tratamiento directo sobre la basura incluyen la pulverización de los desechos con distintos disolventes, como por ejemplo disolventes de bacterias adaptados que reduzcan los olores. Las tecnologías basadas en sistemas de tratamiento de agua incrementan el contenido húmedo de la basura, lo que causa inconevenientes en cuanto al incremento del peso y el escape de compuestos organánicos a espacios pequeños difíciles de limpiar. En el caso de una planta de incineración, las técnicas de lavado reducen la liberación neta de energía siendo necesario vaporizar agua adicional. Además, la solución necesita ser comprada, almacenada y mantenida constantemente

Las técnicas tradicionales de captura de olores funcionan bien a la hora de reducirlos como por ejemplo con el carbono activado, que asegura la recogida de olores en la ventilación, almacenaje y repuestos de adsorbentes, pero supone ciertos costes y la participación de personal. Monstramos seguidamente una comparativa de las tres tecnologías de tratamiento de residuos:

 

Tratamiento con ozono

Tratamiento húmedo

Carbono activado

Frecuencia del mantenimiento

Bajo Alta Alta

Consumibles

Ninguno Alto Alto

Bajada de presión

Bajo Bajo Alta

Costes energéticos

Altos Bajos Bajos

Mano de obra

Escasa Alta Alta

El ozono es la mejor solución para tratar olores en salas grandes abiertas. En grandes áreas de almacenamiento el ozono se emplea para tratar el tanque de aire continuamente, de tal forma que al abrirse se liberen menos olores. Como el ozono tiene una densidad mayor que el aire, puede ser inyectado a cierta altura y así tratar los olores a medida que se desplaza hacia abajo, y en contacto con la basura mata las bacterias y oxida los compuestos olorosos. El uso de este tratamiento no requiere almacenamiento de productos quimicos o sustituciones frecuentes. Tras su instalación, un sistema de ozono produce bajo demanda, pudiendose incrementar, reducir o parar la producción sin que por ello se temga que alterar el sistema.

Con una correcta instalación, la inyección se situa para que las posibles fugas estén por debajo de los límite regulatorios. Usando ozono se impide el crecimiento de las bacterias, se reducen los microorganismos aéreos de forma significativa, y también la exposición a esta situacion de los empleados de la planta. Para aumentar la seguridad se instalan sensores de ozono en puntos clave de la planta que informan y apagan la generación de ozono si se superasen concentraciones de ozono por encima de los límites permitidos.

Un enfoque distinto es tratar los flujos olorosos previamente canalizados en ventilaciones. Inyectando ozono, el sistema de ventilación se convierte en un reactor de deodorización, con un filtro como el de nuestro producto Nodora y una unidad de destrucción de ozono Contra.

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